Arbitraje, la otra vía para evitar juicios

En los últimos años, se ha convertido en una práctica común recurrir a los servicios de arbitraje tanto para resolver conflictos por parte de particulares como empresas. ¿Cuáles son las características, que en muchas ocasiones convierten este servicio más atractivo que el que ofrecen los Tribunales?

arbitraje

En primer lugar, debemos definir qué es el arbitraje

Se trata de una alternativa a los juzgados, pero que cumple con su misma función.  El sistema por el que se rigen viene estipulado en la Ley 60/2003, de 23 de diciembre y se concreta en que las partes en desacuerdo, prefieren resolver el conflicto entre ellas y pactan el nombramiento de un intermediario imparcial, al que se le denomina árbitro. Éste puede ser unipersonal o constar de varios especialistas, conformando así un Tribunal de Arbitraje.

Las cuatro palabras claves de este servicio son: ahorro, agilidad, comodidad y confidencialidad:

1) Ahorro.

Permite fijar los costes antes de comenzar y además es posible realizar el arbitraje sin contratar a un abogado ni procurador.

2) Agilidad.

Porque los tiempos en determinar la sentencia, que en el arbitraje se denominan laudos arbitrales, se concretan entre 6 y 12 meses, aunque en algunos casos puede alargarse algo más según la complejidad del asunto a tratar. Como consecuencia de estas dos primeras características, la causa a decidir se agiliza en su resolución y a nivel global, sirve de ayuda a los juzgados ordinarios y su enorme carga de causas.

3) Comodidad.

Además, a estas ventajas podemos sumar la comodidad que ofrece el sistema arbitral, puesto que tampoco es necesaria la presencia física de las partes del litigio, ya que el proceso se realiza por completo de manera escrita.

4) Confidencialidad.

Junto con el ahorro en tiempo, la comodidad y un presupuesto más concreto que en las causas judiciales, el arbitraje tiene como otra característica la confidencialidad. Los laudos quedan reservados a las partes implicadas, sin la obligación de tener que ser anunciadas de manera pública.  Además se encuentran los procedimientos abreviados, que se aplican a conflictos menores de 100.000 euros, en donde la sentencia se dicta en cuatro meses y tan solo hay una vista donde se presentan las pruebas y conclusiones.

Tipos de Arbitraje

Dentro de los arbitrajes, podemos encontrarnos con los institucionales, que resultan ser los más utilizados. Y los ‘ad hoc’, en este tipo de litigio, a diferencia del institucional, las partes, por decirlo de alguna manera, deciden las reglas del juego, tanto las normas como los árbitros.

En el caso del arbitraje institucional, los afectados eligen una institución, que es la encargada de pactar las pautas y cuyos árbitros son independientes a los actores en conflicto. Y entonces surge la pregunta, ¿cualquier persona puede ser árbitro? La Ley 60/2003 de Arbitraje señala: “Pueden ser árbitros las personas naturales que se hallen en el pleno ejercicio de sus derechos civiles, siempre que no se lo impida la legislación a la que puedan estar sometidos en el ejercicio de su profesión”. Aunque por sentido común y en busca de una adecuada resolución y para dotar al proceso de fluidez, por norma general los árbitros son letrados especialistas en la materia.

Su función se basa en impartir justicia mediante la dirección del procedimiento arbitral, que debe cumplir las leyes o normativas. Por lo tanto, también certifica que las pruebas presentadas sean óptimas y procedentes y toma una decisión, en forma de laudo arbitral.

Aunque se podría pensar que la sentencia, el laudo en este caso, al ser dictada por un abogado, tiene menos consideración que la de un juez, en realidad se encuentra al mismo nivel e incluso es menos flexible, ya que es de obligado cumplimiento y no se puede presentar apelación en su contra, tan solo interponer acciones en busca de su anulación.

Áreas de actuación

Los sectores en donde más se utiliza el sistema de arbitraje como alternativa a los juicios, son en el área inmobiliaria, ejecuciones de hipotecas incluidas. También en arrendamientos de viviendas o locales comerciales, al igual que subrogaciones ya sean sucesiones o reemplazos. Incluso cuando se ven afectadas comunidades de propietarios tanto entre los vecinos, como los vecinos contra una tercera parte. Sin olvidar, sucesiones de herencia y otros conflictos que no estén tipificados, siempre que ambas partes lo crean oportuno.

Por lo que su aplicación es lo suficientemente amplia como para recurrir a ella, sin necesidad de realizar todos los trámites que exigen las acciones judiciales.

En Avantis Legal tenemos una extensa experiencia asistiendo y colaborando en la solución de conflictos por la vía del Arbitraje y en el resto de materias aplicables al Derecho Civil. No dudes en ponerte en contacto con nosotros si necesitas asesoramiento en esta área o cualquier otra rama del Derecho. 

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