Lo que Esconde la Moda: Sus Aspectos Legislativos

Las puertas automáticas de la tienda se abren a tu paso y por un momento te quedas inmóvil. Frente a ti, miles de prendas. Amante o alérgico de la moda, los trajes, vestidos, camisas y zapatos están ahí, esperándote. Te acercas a la mesa más próxima, está totalmente cubierta por jerseys de hilo y al rozar el primero, una pregunta hasta ahora improcedente en ese escenario se cruza en tu mente: ‘¿Cuántas revisiones y procesos legislativos has tenido que pasar hasta llegar aquí?’

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Las leyes detrás de la moda

Sabemos que la prenda no nos va a contestar, pero en cambio, desde el blog de Avantis Legal podemos mostrarte en varias entradas, las condiciones legales que son necesarias activar hasta que la ropa termina en nuestro armario.

Desde los años 50 e incluso antes, era raro no conocer a alguien, generalmente una mujer, que dedicara más de ocho horas diarias a pasar la aguja y el hilo, y en aquel entonces las leyes que rodeaban al mundo de la moda, iban al compás del dedal. Pero en las últimas décadas, el aumento del consumo, la digitalización de la sociedad y la globalización, han forzado al campo del derecho a reinventarse e incluso a adaptarse a los nuevos patrones que imperan en el sector de la moda, que en España supone el 2.7% del PIB.

Ahora no se compite contra la tienda del final de la calle o con unos grandes almacenes. Ahora los competidores están en una pantalla y es posible visitar sus tiendas online a cualquier hora y en cualquier lugar. Por lo que hasta los pequeños comercios tienen que hacer frente a una competencia internacional con gigantes como China o India, y no decimos gigantes por la inmensidad de la población al compararla con nuestro país, sino por las diferencias legislativas en cuanto a derechos laborales y de la competencia que al final se reflejan, inevitablemente, en la columna de los beneficios.

¿Cuáles son los trámites legales necesarios para una tienda de moda?

En realidad, pocos sectores industriales engloban tantas ramas del derecho como la moda. En el mercado actual es necesario tener conocimientos de propiedad industrial, derecho mercantil, laboral, administrativo, inmobiliario y por supuesto, controlar cada vez más todo lo que compite a nivel intelectual y de registro de marca. Y si además, se abre la opción de comercializar los productos fuera de nuestras fronteras, también es necesario estar al día con respecto a los convenios colectivos de los países correspondientes.

Entrar a una tienda, aunque sea un pequeño comercio de barrio, implica por un lado tener al día los trámites y licencias que cualquier local de venta al público necesita, pero también otros aspectos relacionados con los trabajadores, la sociedad mercantil y por supuesto, la identidad de las marcas.

Tener el local y los documentos en Regla

  • Junto a los documentos que aprueban la actividad comercial, por lo general es necesario pagar un tipo de tasas, que varía dependiendo del Ayuntamiento. Por suerte, las tiendas de moda se encuentran dentro del Régimen de Actividades Inocuas, por lo que el proceso burocrático-administrativo no es demasiado engorroso. Y por supuesto no hay que olvidarse de que el local cumpla las medidas de seguridad obligatorias como salida de incendios o licencia de obra (en caso de que sea necesaria).

El Ministerio de Hacienda tiene un espacio en donde se explican los diferentes pasos dependiendo del sector en que se encuentre la actividad a poner en marcha. Y en ocasiones es interesante revisar las condiciones en caso de no querer recurrir a los servicios de un profesional.  

Además de vender… también diseño

Si junto con la actividad económica, también está implicada la labor de crear diseños propios, en ese caso es necesario prestar especial atención a tres leyes:

  • Ley de Diseño Industrial.- Se trata de una normativa que tiene un régimen especial para este sector y, siempre que no quieras ver tus creaciones en manos de otros, obliga a los diseñadores a registrar los trabajos originales en la Oficina Española de Patentes y Marcas. Uno de los problemas para seguir esta ordenanza es el precio por cada registro, un solo diseño tiene el precio aproximado de 350 euros, y por regla general suelen registrarse colecciones que implican más de 10 vestidos.
  • Ley de Competencia Desleal.- ¿Cuántas veces hemos visto un vestido a precio de calle con otros que tenían un parecido sospechoso en las pasarelas? La razón es que esta norma es bastante flexible, prueba de ello es que las grandes marcas son continuamente imitadas, sin olvidar las falsificaciones que no dedican esfuerzo alguno en maquillar su semejanza. Por esto, siempre es aconsejable tener esta normativa en mente, ya sea de cara a la competencia para proteger tus propios diseños, como a la hora de crear y que las ideas de otros no dominen tus creaciones, como en el momento de comprar a un proveedor una colección que roza la legalidad.

Aún así, esto no significa que no sirva de apoyo para retirar prendas e incluso se penaliza de distinta forma por ejemplo,  las imitaciones idénticas que encontramos en los mercadillos (vía penal) a otros más complicados de resolver como el ejemplo del conflicto entre Custo y Desigual cuando ésta última comenzó a crecer entre el consumidor, y que se trataría de una falta englobada en el área civil.

  • Ley de la Propiedad Intelectual.- Aunque en el Art. 10 no se menciona que los diseños de moda estén tipificados en esta normativa, para eso ya se encuentra la Ley de Diseño Industrial, ante un indicio de ilegalidad es necesario que se demuestre que vulnera alguno de los puntos de esta ley, que también es prioritaria en el mundo del arte. Muchos diseñadores recurren a ella para registrar los diseños, siempre y cuando esté documentado el momento en que se realizó la creación y se aporten bocetos que demuestren la evolución de la obra hasta estar completamente terminada. Así, ante un caso de plagio, podría servir de apoyo para acreditar la autoría de la creación. Además, es la más utilizada cuando surgen desacuerdos a nivel internacional, sin olvidar que también existe la Oficina de Propiedad Intelectual de Europa, en el caso de querer ampliar el nivel de protección.

¿Protegidos de aquí a la eternidad?

Lamentablemente no. En el artículo 43 se especifica que la duración es de 5 años, y da la posibilidad de renovarlo periódicamente hasta un total de 25 años.

Tras ese jersey en el armario, el bolso que llevamos todos los días al trabajo e incluso la manta que descansa en el respaldo del sofá, hay toda una cadena de requisitos legales que han sido revisados y aprobados para que al final podemos tener esas prendas. Porque no hay que olvidar, que tras cada negocio también es necesario revisar las condiciones laborales, el IVA, la legislación de las etiquetas… y si al final la tienda decide emprender por el camino digital y abrir sus fronteras en el entorno online, aparecerán otras leyes aún más imberbes pero de obligado complimiento. La moda puede ser adictiva, aburrida e incluso transgresora, pero sin duda es una maestra en el arte de ocultarnos todos los procesos legales que se esconden detrás de cada prenda que la hace existir.

En Avantis Legal contamos con un equipo altamente cualificado de abogados especialista en registros de marca, defensa de la propiedad intelectual así como en otras materias del derecho mercantil y fiscal necesarias para iniciar o asegurar tu negocio en el sector textil. No dudes en ponerte en contacto con nosotros, si necesitas asesoramiento en estas materias o cualquier otro tipo de asistencia legal.

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